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| Fotograma de Are crooks dishonest (Harold Lloyd, 1918) |
Para entenderlo mejor usaré un ejemplo imaginario con cifras redondas. Imaginemos que este año 2023, gracias al buen funcionamiento de mi negocio, resulta que tengo 50.000 € más que al finalizar el 2022. Parecería que soy 50.000 € más rico.
2023: + 50.000 €
Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. ¿Y si te digo que en 2022 perdí 100.000 € y que en 2021 perdí otros 50.000 €? Ah, amigo, ahora veríamos que con la perspectiva del tiempo ya no queda tan claro que mi negocio vaya viento en popa a toda vela. Parecería que soy 50.000 € más pobre que en 2022, o incluso que soy 100.000 € más pobre que en 2021. Veámos:
2021: - 50.000 €
2022: -100.000 €
2023: + 50.000 €
Neto: -100.000 € respecto a 2021
2022: -100.000 €
2023: + 50.000 €
Neto: -100.000 € respecto a 2021
Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. Tener menos dinero no significa necesariamente tener menos patrimonio o ser más pobre. Siguiendo con el ejemplo, si te dijera que los 100.000 € que se esfumaron en 2022 sirvieron para comprar una vivienda (o acciones, o coches, o cuadros, etc.) valorada en 100.000 €, ¿cómo quedaría el asunto? Pues que los 50.000 € perdidos en 2021 los recuperé en 2023, y el resto se ha transformado de dinero a un bien inmueble y, por lo tanto, ni soy más rico ni soy más pobre que en 2021. Veámos:
2021: - 50.000 €
2022: -100.000 € => +Vivienda (100.000 €)
2023: + 50.000 €
Neto: + 0 € respecto a 2021
2022: -100.000 € => +Vivienda (100.000 €)
2023: + 50.000 €
Neto: + 0 € respecto a 2021
Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. Y eso es porque las pérdidas patrimoniales de 2021 me generarán deducciones fiscales que podrán compensar ganancias patrimoniales futuras. Es decir, que parte de los 50.000 € perdidos en 2021 los podré recuperar. ¿Cómo? Pues a través de la exención del pago del IRPF y adicionalmente recuperando las retenciones que Hacienda me haya efectuado. No puedo calcular ahora cuánto dinero es eso, pero imaginemos que sean 2.000 € a ingresar en 2024. Ahora sí, parecería que en 2023 soy 2.000 € más rico que en 2021. Veámos:
2021: - 50.000 €
2022: -100.000 € => +Vivienda (100.000 €)
2023: + 50.000 € y 2.000 € de deducciones a abonar en 2024
Neto: + 2.000 € respecto a 2021
2022: -100.000 € => +Vivienda (100.000 €)
2023: + 50.000 € y 2.000 € de deducciones a abonar en 2024
Neto: + 2.000 € respecto a 2021
Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. Y eso es por culpa de la inflación. Según los cálculos del INE, la tasa de variación del IPC entre octubre de 2021 y octubre de 2023 fue del 11.0%. Eso significa que 50.000 € de octubre de 2021 equivalen a 55.500 € de octubre de 2023. Dicho de otra manera, que si quisiera tener el mismo poder adquisitivo que en 2021, o ser igual de rico que en 2021, por cada 50.000 € de 2021 debería tener ahora 55.500 €. Es decir, para quedarme como estaba no basta con recuperar 50.000 € de 2023, sino que tendría que recuperar 55.500 € de 2023, y sólo recuperé 52.000 €. Por lo tanto, parecería que soy 3.500 € más pobre a pesar de tener 2.000 € más.
Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. Y eso es porque la vivienda comprada en 2022 la voy a vender por el doble, o la voy a alquilar por 12.000 € al año. Ahora sí, por fin, voy a ser más rico que antes.
Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. Y eso es porque no encuentro comprador para la vivienda, y tampoco puedo alquilarla a nadie porque se han metido unos okupas. Ahora sí, por fin me arruiné.
Sin embargo, las cosas no son lo que parecen. Y eso es porque ni gané 50.000 € ni los perdí, ni compré ninguna vivienda ni la vendí, ni me hice rico ni me hice pobre. Y ahora un besito y a momir.

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